viernes, junio 20, 2008
posted by .::[Lu/N4r]::. at 12:06 AM

Queridos amigos visitantes de El Vértice; sabrán que no soy una persona supersticiosa ni crédula, pero acabo de recibir este Fwd y el miedo me ganó, y lo voy a publicar aquí. Disculpen los que no compartan esto, pero era sumamente necesario. Pronto volveremos con posts tradicionales. Saludos:

Cadena del Chamán Neuquino.

Esta es la cadena del Chamán Neuquino. Está circulando en Internet desde antes que Internet lo note.¡¡¡ESTO ES CIERTO!!! Manda este mensaje a 14 amigos en entre 30 y 40 segundos durante una noche de luna llena de este mes y luego reza 3 Padre Nuestro al Teto Medina y sin estudiar VAS A APROBAR LOS PARCIALES DE TODAS LAS MATERIAS cuyo nombre tenga 14 letras o más, por el resto de los años que te queden en la universidad.

¡ES CIERTO! esta cadena la recibió Baby Echecopar hace 20 años cuando estudiaba periodismo, no dudó en reenviarla Y SE RECIBIÓ. Además luego de reenviar este mensaje debes apretar ctrl+alt+supr mientras escribes "CARAMBOLA" con el mentón y algo sorprendente sucederá: ¡llamarás a la persona que amas y te dirá que estaba durmiendo! ¡Es cierto! ¡Es escalofriante porque es verdad!

Si no reenvías este mensaje en la próxima luna llena del mes corriente, tendrás mala suerte todos los primeros martes por la tarde de cada mes (excepto los feriados y día del cajero bancario) durante el resto de tu vida y un día de campo cuando vayas a orinar en el medio de los juncos una víbora venenosa morderá tus genitales y no podrás tener más hijos (exceptuando las adopciones de niños no mayores a 13 meses). Además si no envías este mail ¡HOTMAIL CERRARÁ! y America On Line no podrá mandar los $0,13 por cada persona a quien envíes, en ayuda de niños con cáncer de pestañas de Kazafajztan.

¡NO CORTES LA CADENA! ¡ESTO ES REAL! Gladys Florimonti no le hizo caso y borró el mensaje. y bueno... ya la vieron en la televisión... ¡tuvo que recurrir a Tinelli para poder subsistir económicamente! ¿Qué estás esperando? ¡Si no quieres terminar como Gladys Florimonti reenvía este mensaje ahora!

[produced by Lucas Narambuena]

 
miércoles, junio 11, 2008
posted by .::[Lu/N4r]::. at 9:42 PM

Hoy, leyendo Orsai (un blog que todo argentino debería leer) como religiosamente lo hago luego de recibir en mi mail la noticia de que ha actualizado, encontré un artículo bastante viejo que si bien no voy a transcribir, me pareció muy ingenioso y quiero compartirles brevemente su argumento general y discutirlo desde mi punto de vista. Hago esto tanto porque el aporte respeta el criterio de este blog, porque comparto el argumento de Casciari y también para acortar la distancia temporal que hay entre mis posts (hay uno en el horno ya casi casi sale, no os impacientéis).

En líneas generales, Hernán Casciari plantea un absurdo de la posmodernidad: los refranes pasados de moda. La tecnología ha avanzado en los últimos años en proporciones exponenciales, pero ¿que tiene que ver la tecnología en el uso de los refranes si estos últimos son expresiones del imaginario popular y su basamento, si ha de buscárselos, estarían en el lenguaje coloquial? Tiene que ver porque el lenguaje coloquial sí está influenciado por el avance tecnológico (sobre todo en relación a las tecnologías de la comunicación): está “tecnologizado”, “internetizado”, “espanglishado” y “emeseneado” (acabo de inventar algunas de estas palabras, pero estimo que la idea general se entiende)

Por lo tanto debería suceder lo que se plantea en el siguiente silogismo (con algunos errores de aspecto formal, por supuesto):

- Premisa 1: Los refranes se basan en el lenguaje coloquial.

- Premisa 2: El lenguaje coloquial está influenciado por las nuevas tecnologías de la comunicación.

- Conclusión: Los refranes están influenciados por las nuevas tecnologías de la información.

Sin embargo esta conclusión ¡es terminantemente falsa! Ilustremos suponiendo una ficticia conversación entre dos “floggers” (otro fantástico tema de conversación, con gran potencial que debería ponerme a investigar, aunque ya se puso medio de moda), las palabras en negrita corresponden a la tecnologización del lenguaje de la que antes hablaba y al final del diálogo van a ver la contradicción respecto al silogismo:

(La gramática y la ortografía han sido modificadas respecto a lo que realmente sería una conversación típica “flogger” con fines de legibilidad)

- “Flogger 1”: che… ayer chateé con fulano.

- “Flogger 2”: ¿qué dice?

- “Flogger 1”: que pasemos a buscar los free para la fiesta.

- “Flogger 2”: ah, sí, lo vi en el último posteo.

- “Flogger 1”: si… ese lugar igual no me gusta ¿viste la pic que subió?

- “Flogger 2”: y bueno… “a caballo regalado no se le miran los dientes

En el mundo del actual “flogger” no hay caballos regalados, cuchillos de palo, calaveras que chillan, soldados que sirvan para otras batallas ni cien pájaros volando. Entonces ¡¿Por qué carajo reproducen esas frases?! Es todo una cuestión de comodidad señores. ¿Será que estamos muy apurados como para unir cuatro o cinco palabras que en total tengan algo de ingenio y perspicacia para que las utilicemos como refranes? Porque la verdad es que evidentemente no podemos vivir sin ellos, así que si sabemos eso, POR FAVOR inventemos algunos nuevos, más modernos y con más sentido pragmático en el mundo de hoy. Nuestro amigo Hernán inventó unos 15 con este propósito y dejó una explicación intelectualoide en cada uno para ahorrarles trabajo a los historiadores del siglo que viene. Yo voy a transcribir los 6 que más me gustaron. Espero que los disfruten tanto como yo y los incluyan en sus futuras conversaciones:

"Amigo desaparecido, te tiene inadmitido" [Nos advierte que la amistad silenciosa puede indicar cautela, pero también hipocresía. En italiano: “Amicci che non’a arribatto, o é morto o te ha bloqueatto”.]

"A programa pirateado no le funcionan los pluggins" [Nos recuerda que a veces lo barato sale caro. También hay una versión contraria, que indica que lo que se consigue con facilidad no debe ser sometido a juicio: “A programa pirateado no se le miran las fuentes”.]

"Esposa con blog no hace la comida" [Refrán machista. Indica que la mujer dedicada a aficiones personales no tiene tiempo para cuidar del hogar y la familia. En México es frecuente también la variante “La esposa en el chat, el marido en PizzaHut]

“Chatea a diario con menores, y usarás emoticones" [Nos advierte que el ser humano es afecto a imitar los defectos de su entorno. O señala el peligro de relacionarse con niños de corta edad. O ambas.]

“No hay mail que pese cien megas” [(…ni outlook que lo resista.) Nos indica que todo en la vida tiene un límite.]

“Emule sin banda ancha: paciencia pancha” [Nos recuerda que no sirve de nada poseer algo sin contar también con el complemento que lo haga disfrutable. En Brasil se utiliza también la variante “Napster com modem, as bolas fodem”.]

Blog de Hernán Casciari

[Lu/N4r]

 
viernes, mayo 30, 2008
posted by .::[Lu/N4r]::. at 2:09 PM

Para aquellos que entran a este blog por primera vez, les recomiendo que lean la primera parte de este post que se encuentra más abajo (o puede hacer clic AQUÍ). Si ya leyó la primera parte, continúe.

Ahora bien; siguiendo: las cajas están acomodadas, los muebles vacíos, todo listo para ser transportado. Comienza la segunda etapa de la apocalíptica experiencia de la mudanza. Continuando, naturalmente, los inconvenientes (vuelvo a recordar que todo esto se basa en hechos reales).

4. Flete: Ningún (o casi ningún) estudiante que viva fuera de su núcleo familiar cuenta con un vehículo propio en la ciudad en que vive. Cuando uno se muda con su familia, puede ir haciendo el traslado de muebles y demás bártulos con pereza y precaución con el vehículo propio, tomándose el tiempo necesario (y el innecesario también, obvio). En nuestro caso, las cosas son distintas, hay que llamar a un número indeterminado de fletes, hasta encontrar el que abusa monetariamente de nosotros con mayor delicadeza, el más romántico por así decirlo. Luego soportar su malhumor en el teléfono (no entiendo porqué pero todos los fleteros son maleducados y cabrones, sin distinción de raza, edad, afiliación política, ni índice de masa corporal) y coordinar un día y horario para trasladar las cosas, sabiendo que van a presentarse en el domicilio una hora y media después aproximadamente, dependiendo del tránsito (vehicular, no el tránsito lento, aunque este último también puede incidir).

Finalmente el gordo nazi se presenta (sí, era un gordo nazi) en el momento EXACTO en que suena el timbre del colegio San José que se encuentra cruzando la calle, justo en frente de mi edificio. Por alguna extraña razón que todavía no alcanzo a entender, los colegios de Córdoba juntan alumnos de todas las edades; donde yo me crié había colegios primarios y secundarios separados, en Córdoba se produce una extraña mixtura de edades, uniformes, sexos y peinados posmodernos. Sin deseo de extenderme mucho me refiero a que sumándole que el gordo nazi llega con la camioneta del flete en el momento exacto que suena el timbre de salida, el colegio empieza a egresar una cantidad estrambótica de alumnos debido a que tiene TODOS los niveles: prejardín, jardín, escuela primaria y secundario; un quilombo. (N.D.E: en Córdoba prejardín y jardín, equivalen a las nomenclaturas sala de cuatro y preescolar respectivamente que se utiliza en otras provincias).

Suena el timbre de mi departamento (la conversación puede estar modificada respecto a la original con propósitos netamente explicativos):

- Hola.

- Hola, soy el gordo nazi del flete.

- Ah, ok, ahora bajamos.

Acá es donde la mente del estudiante activa el switch de “ahorro de dinero”, porque teniendo en cuenta que los fletes cobran por tiempo, cuanto antes, mejor.

Todo es un caos, uno que está apurado, el ascensor hace un quilombo insoportable porque la puerta está abierta demasiado tiempo, los vecinos te putean porque estás usando los dos ascensores y no pueden subir, las viejas te miran con mala cara (aunque esto es algo normal, todas las viejas miran a los estudiantes con mala cara, seguramente porque somos todos promiscuos y drogadictos) y el encargado putea con total justificación en voz baja porque le estás ensuciando todo el palier. El gordo nazi no ayuda, porque el servicio es de “flete”, no de “mudanza”, gran diferencia ¡ojo!; así que entre la congestión de vehículos de padres estresados en busca de sus vástagos, transportamos los muebles con mi hermano desde el departamento hasta “la chata” (que por falta de espacio para estacionar se encuentra en la otra cuadra) y como aún estamos encendidos en el modo “ahorro de dinero” acomodamos todo al mejor estilo tetris para realizar un solo viaje y no tener que seguir pagándole al obeso nacional-socialista.

Finalmente arribamos al nuevo domicilio y el fletero procede a asaltarnos; concientes del mal necesario nos bajamos los pantalones sacamos la billetera y pagamos el importe estipulado. Luego subimos todas las porquerías al departamento nuevo. No voy a ahondar en muchos detalles acá: es igual que el embalaje, pero al revés; y como el orden de los valores no altera el producto, el quilombo y la mugre provocados es más o menos el mismo.

5. Pintura (segunda parte): Resumiendo la primera parte de esta sección: había una diferencia notable de dinero entre contratar un pintor y hacer la tarea nosotros mismos. Gracias a nuestra avaricia y con el asesoramiento de “el Héctor”, más la confirmación de colaboración de Fulano, Mengano, Caetano y mi hermano, decidimos complicarnos la existencia con la segunda opción.

Tomamos esta decisión faltando cerca de un mes para entregar el departamento, ignorando que la fecha de los finales de ambos concubinos caían justo un día antes y el mismo día de la entrega del inmueble.

- ¿El viernes a qué hora rendís?

- A la mañana.

- Bueno lo pintamos después que salgas y lo entregamos el sábado temprano. No creo que haya problema.

- No creo.

Procedimos de ese modo entonces. Nuevamente: ¡ILUSOS! Como era de esperarse, Fulano, Mengano y Caetano encontraron actividad mejores para el fin de semana que clavarse en un departamento a fines de noviembre a cagarse de calor para pintar. A mi hermano no le quedó otra que ser mi hermano, así que me hizo el aguante y afortunadamente sabía bastante más del tema que Ezequiel y yo.

A las pocas horas de empezar nos dimos cuenta que la pintura era poca, así que tuvimos que adquirir más, y la brecha entre el precio del pintor y nosotros se fue haciendo más chica, mientras que nuestro arrepentimiento crecía de manera inversamente proporcional.

Algo extraño empezó a suceder al humedecer las paredes con pintura (de mala calidad, por supuesto), un estampado de flores se comenzó a dilucidar. Resulta que la anciana, dueña de ese departamento (que estimamos murió de un extremado y fulminante mal gusto) había hecho empapelar TODA la vivienda (incluyendo la cocina, si señores). Eso hizo imposible que las paredes tomaran bien la pintura, lo cual retraso la tarea no un día, sino TRES (viernes, sábado y domingo) extendiéndose en igual proporción la magnitud de nuestras puteadas y maldiciones. Para no dilatar demasiado el relato voy a obviar lo que sucedió cuando pintamos los taparrollos y qué hicimos cuando se empezó a quebrar el revoque en mi habitación, pero aquel que quiera saberlo, estaré encantado en contárselo. El domingo, luego de la gloriosa finalización, limpiamos todo y nos fuimos muy temprano a dormir todos.

6. Devolución de llaves: Tengo la teoría de que el rubro informático y el inmobiliario son los peores que existen. Los informáticos ante el más mínimo desperfecto siempre dirán que hay que cambiar el disco duro y hacer una limpieza general, con la consecuencia de perder toda la información en la endemoniada PC. Los inmobiliarios son aún más crueles: basan sus ganancias en inflexibilidades legales y especulaciones del cliente, como por ejemplo la siguiente:

(Con el fin de identificar a la señorita de la inmobiliaria se le adjudicará una denominación azarosa)

Yo: Hola, te vengo a entregar las llaves del departamento.

Puta insensible y especuladora (P.I.E): - (sin siquiera saludar) No le diste de baja a los servicios ¿no?

Yo: por supuesto que le di de baja a los servicios. Hace un mes que estoy viviendo en otro lugar.

P.I.E: ¿Pero cómo le vas a dar de baja? Nosotros le avisamos a Ezequiel (Patrañas). ¡¡¡Yo ahora no puedo comprobar que los artefactos del inmueble estén en condiciones y no te voy a poder liberar la garantía del recibo de sueldo ni la escritura de la propiedad!!!

Yo: bueno, eso no lo sé, Ezequiel está de viaje y me pidió que termine yo con esto ¿podemos por lo menos cerrar el resto de los trámites? Porque ya no quiero saber más nada con ustedes.

Recalco: todo esto es real. Volvimos al departamento con la “P.I.E” para corroborar las condiciones de devolución. Todo estaba impecable, excepto que la alacena tenía migas y las ventanas no estaban limpias. En ese momento estallé en cólera: el departamento había sido entregado en pésimas condiciones y la mequetrefe pretendía que yo lo devuelva cual palacio de Buckingham. Discutimos un rato. Finalmente y en aras de terminar todo ese día, nos rebajamos y fuimos al disco con mi hermano a comprar algunos artículos más de limpieza y limpiamos la alacena y la pintura seca que quedaba en el baño. La P.I.E volvió; revisó nuevamente todo y volvimos a la inmobiliaria a terminar con los papeles.

¿Recuerdan lo dicho sobre la brecha económica entre pintar nosotros y pagar a un pintor? Bueno, se achicó aún más. Nosotros sabíamos que debíamos pagar una mora de $50 por entregar fuera de término, pero en la inmobiliaria pretendían $150 (¡WTF!). Luego de discutir nuevamente acordamos en $100 pero nos seguían cagando.

Espero que esta lista de malas experiencias con esta inmobiliaria, sirva de advertencia a los demás. No voy a decir el nombre de la empresa (nosotros la apodábamos “Curtite Peppino”, no es muy difícil deducir si vive en Córdoba). Afortunadamente no supe más nada de ellos, excepto que finalmente liberaron las garantías y destruyeron el contrato en el que tenían nuestras vidas (y principalmente nuestros bienes) en sus manos. En enero me llamaron al celular una mañana de profunda resaca. Tengo algunos flashes acerca de una consulta sobre unas facturas de servicios; no recuerdo mucho que les dije, quizá los insulté, poco me importa.

Este post se hizo mucho más extenso de lo que pensaba. Es un acto un poco soberbio pensar que mucha gente lo vaya a leer entero, pero por lo menos espero que algunos lo hagan para que vean que lo que al principio del primer post decía era cierto. Se me hizo imposible reducirlo sin sacar los mejores detalles (aunque también ignoré muchísimos) pero la idea quedó más que clara: para un estudiante, mudarse es una cagada.

[Lu/N4r]

 
domingo, mayo 25, 2008
posted by .::[Lu/N4r]::. at 2:36 AM
Un post relajado para el fin de semana. Una vez más la muestra de que el humor es la clave del éxito; para absolutamente todo (bueno, no todo, probablemente no lo sea para los servicios funerarios)
Disfruten:




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domingo, mayo 18, 2008
posted by .::[Lu/N4r]::. at 7:40 PM

En los últimos días estuve revisando mi blog; recorriendo cronológicamente mis post, desde los más viejos hasta el más actual. Encontré variadas temáticas, y muchísimos estilos de escritura. Probablemente me he tomado todo este tiempo para ir definiéndolo, pero evidentemente está lejos de estancarse en uno (lo cual es bueno y malo a la vez si me detengo a pensarlo un poco).

Entre las formas utilizadas para encarar los posts, me di cuenta, que mi favorita (o por lo menos la que utilizo con frecuencia y con la que me siento cómodo) es la de revisar expresiones coloquiales y descomponerlas, a veces, hasta la absurdidad, y otras de manera más racional y lógica. Me resulta sumamente divertido ponerme a deliberar sobre lo que nadie piensa o, como he dicho en otras partes, sobre lo que nadie gasta tiempo en ponerse a escribir. Cuando somos chicos nos enseñan que el norte es el norte, el sur es el sur; no suena demasiado estrambótico en el momento y desarrollamos nuestros futuros conocimientos geográficos y demás en base a ese conocimiento tempranamente arraigado desde la educación formal. Un día mirando un mapa o un globo terráqueo pensamos ¿Por qué el sur tiene que estar acá y no es al revés? ¿De dónde surgió esa arbitrariedad? Y nos damos cuenta que las cosas pueden ser distintas tranquilamente, pero el entendimiento de la humanidad se dirigió hacia ese horizonte. Con el lenguaje sucede lo mismo. Nos acostumbramos a oír y/o leer una expresión mil veces seguidas, hasta que en la mil y una vez hacemos insight de que hay algo que no cuaja del todo bien. Ya lo ejemplifiqué una vez acerca de la polisemia ignorada de la palabra orgullo en “Del orgullo y la cantina”.

Del mismo modo, varias veces afirmé que soy un determinista y tuve que aclarar a que me refería con eso. Creo que es hora de poner esta expresión sobre la mesa porque este tema me ha venido interrumpiendo constantemente exigiendo su lugar de facto. En su versión más mundana y habitual, el determinismo (en su doble vertiente) se sintetiza en la siguiente expresión: “por algo las cosas pasan”. Desde mi forma de ver el mundo esa expresión es correcta en una de sus vertientes y no en la otra; es más, creo que una persona que acepte por verdadera una de esas acepciones, consideraría la otra incorrecta (cualesquiera sea). ¿A dónde estoy yendo? Veamos.

A fin de cuentas es muy sencillo. Cuando uno escucha “por algo las cosas pasan”, puede pensar que la persona que pronuncia el proverbio tiene alguna de estas dos cosas en mente (de modo canónico):

1. “Por algo las cosas pasan”: existen razones que escapan al entendimiento humano y se relacionan con el destino, la fe, Dios u otro ente metafísico como la ley de atracción del universo, el karma, etc. Que predetermina desde fuera el devenir de los sucesos en el mundo, siendo nuestro comportamiento totalmente ineficaz, prácticamente epifenoménico; o parcialmente eficaz en caso de poder obtener contacto con aquellos entes superiores que predeterminan nuestro destino.

2. “Por algo las cosas pasan”: existen razones fácticas y potencialmente tangibles que explican que un fenómeno es causa de otro fenómeno (espacial y temporalmente cercanos) y no hay necesidad de postular ninguna entidad mística en medio, antes o después de ellos que explique dicho proceder. Nuestro proceder es eficaz respecto de nuestro propio destino.

La primera postura es la que denomino “teleológica”, se trata de la explicación clásica por causas finales y tiene una índole de fe. La segunda postura es la llamada “causal” e implica el fundamento más básico de cualquier ciencia que se considere como tal.

Si algo me conocen saben que no estoy de acuerdo con la visión teleológica y si lo estoy con la versión causal. Esto va más allá de una creencia religiosa o una cuestión de fe y un paradigma científico y el posible enfrentamiento entre ambos. Aunque la explicación teleológica se relacione con un tipo de visión del mundo más desde lo místico, uno podría encontrar un religioso que creyera en la ciencia, como así podría encontrar un biólogo cristiano. Creo que hay una falsa oposición ahí, un error categorial. Mi disidencia entonces con la visión teleológica del mundo tiene otras razones.

Desde mi modo de ver las cosas, me parece desresponzabilizante pensar que nuestro destino depende de algún ente ajeno a nosotros. Es cierto que existen situaciones circunstanciales que se nos escapan de las manos y que la casualidad puede a veces ser una buena amante o una puta bastarda (sin ánimo de ofender a ninguna prostituta concebida ilegítimamente). Pero en todo caso, la creencia que debería preponderar para poder lograr lo que realmente deseamos, tendría que estar dirigida a nosotros mismos y en nuestra capacidad para lograrlo. Siempre me pareció que este tipo de “por algo las cosas pasan” es un argumento condescendiente del imaginario popular que lleva implícita la idea de que somos actores pasivos de nuestro porvenir. Me provoca una frustrante sensación de que no podemos controlar lo que nos rodea, aunque también resulta atractivo porque aporta una cuota de impredictibilidad a las cosas, que es lo que le da su encanto a los momentos inesperados en la vida. Pero prefiero abandonar esta idea si es que conlleva el supuesto de que estoy sentado en la butaca de un cine y Dios, Alá, el destino o quién/que sea me está mostrando la película de mi vida que ya editó hace rato y que no tengo posibilidad de cambiar.

“Serás lo que debas ser o no serás nada” me resulta demasiado pesimista. Propongo un “Serás lo que quieras ser, siempre y cuando te lo creas”. Espero ser claro al respecto…

•[Lu/N4r]


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sábado, mayo 17, 2008
posted by .::[Lu/N4r]::. at 8:02 PM

Excelente video (fragmento de una película que vi hace un par de horas) dedicado a un amigo que al igual que Jude, va a estar entrando a inmigraciones en un par de meses para estar en la casa del Tío Sam unos 5 meses.

Te vamos a extrañar pendejo. Disfruten de esta excelentísima canción.



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viernes, mayo 09, 2008
posted by .::[Lu/N4r]::. at 6:21 PM

Mudarse debe ser una de las experiencias más odiosas y molestas de la vida. Dicen que nadie se salva de la muerte y los cuernos; yo agregaría de mudarse, excepto que usted viva en una aldea aislada de la civilización en Tarkarszajstán (esta localidad no existe, la acabo de inventar, pero en caso de existir probablemente estaría entre Europa oriental y la ex Unión Soviética). Convengamos entonces que en condiciones habituales de existencia, mudarse es un hecho fastidioso, pero agreguemos a esto la condición del estudiante universitario. Parece quizá un poco exagerado de mi parte, pero en los párrafos siguientes verán que no es así (todo lo relatado se basa en hechos reales).

En primer lugar uno toma la decisión de mudarse, en mi caso, mi compañero de departamento (Ezequiel) consiguió una oportunidad laboral y debía dejar Córdoba; claramente yo no podía quedarme alquilando ese departamento para dos personas hasta que el contrato terminase, entonces decidimos rescindir el contrato el mismo día en que sus jefes foráneos le confirmaron que debería mudarse un año a Alemania si estaba dispuesto a aceptar el trabajo. La inmobiliaria solicitaba para la rescisión, un mes anticipado de aviso. Desde ese día entonces, quedaba un mes exacto para abandonar el nido y hacer una innumerable cantidad de cosas, comenzando lo que he denominado “odisea del estudiante que se muda”.

1. Conseguir otro departamento: este ítem prácticamente lo voy a obviar porque mi búsqueda de departamento, y la contratación no implicaron en este caso demasiados inconvenientes.

2. Pintar (primera parte): aquí nos encontramos con lo que aparenta ser el menor inconveniente, aunque en realidad se trata del primero pero el peor de todos ellos.

  • - ¿Cuánto puede llegar a salir un pintor?
  • - Ni la menor idea…
  • - Llamemos a éste a ver que nos dice.
  • - Dale.
  • (Llamada telefónica)
  • - dice que por las dimensiones del departamento, $600.
  • - ¡¿¡¿¡¿Qué?!?!?!
  • - si, 600.
  • - ¡¿¡¿¡¿Qué?!?!?!
  • - ¡¿Sos sordo, pelotudo?!
  • - Perdón…

En este momento pedimos ayuda a la persona que conocemos que más sabe de mudanzas: “el Héctor” (el encargado del edificio). “el Héctor” ratifica que los precios dados por el pintor son los normales y nos asesora respecto a la cantidad de pintura que nuestro departamento puede necesitar. Son alrededor de $200…

  • - Yo llamo a Fulano, Mengano, Caetano.
  • - Joya, mi hermano va a estar en Córdoba, así que nos da una mano también.
  • - Lo hacemos en dos patadas.

La decisión está tomada. La diferencia de precio y nuestra indisponibilidad monetaria lo justificaban y decidimos pintar nosotros el departamento cuando estuviéramos más cerca de la fecha de devolución del mismo, comenzando así una concatenación de maldiciones, aunque lo ignorábamos (¡ilusos!).

3. Embalar: Acá coincidimos todos, déjenme de joder. No hay nada peor que recorrer el centro en búsqueda de cajas. Uno entra a una innumerable cantidad de negocios, desde panaderías hasta comercios de lencería erótica. Los vendedores, ávidos de cobrar la comisión de una potencial compra, muestran un interés creciente hasta que uno les pregunta si tienen cajas para dar. Ahí todo el interés decae, la cara se transforma y si te he visto, no me acuerdo. Cuando conseguimos las cajas, dan asco y hay que limpiarlas. Luego buscar papel de diario para embalar cuidadosamente platos, vasos, electrodomésticos, la estatua de buda y el cuadro del Teto Medina del dormitorio. Todo esto, absolutamente concientes de que algo se va a romper y de que en un lapso máximo de un día todo va a desenvolverse, provocar mugre en el nuevo departamento. Mientras tanto pensamos ¡¿Para qué carajo guardé este reloj TAN feo que encima no funciona?! Y lo envolvemos y embalamos con el resto de nuestros preciados bienes. Al desembalar todo, nos damos cuenta de una inevitable realidad: no hay espacio físico para tantas boludeces.

Así concluye la primera parte de la “odisea del estudiante que se muda”. A esta altura uno cree que la mayoría del trabajo está hecho, pero se equivoca rotundamente. En la segunda parte de este post, serán vistos el resto de los puntos problemáticos: 4. Flete; 5. Pintura (segunda parte); 6. Limpieza; 7. Devolución de llaves. El último punto es el peor, y verán lo difícil, dificilísimo que es liberarse de una inmobiliaria conocedora de inexperiencia de los estudiantes…

[Lu/N4r]

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martes, abril 29, 2008
posted by .::[Lu/N4r]::. at 8:13 PM
Kate: ¡Jack! ¿Qué es eso en el cielo?

Jack: No lo sé Kate.

Kate: ¿es un helicóptero?

Jack: No, sólo habían dos: uno se destroló en el mar y el otro está en el carguero. Además no hace ruido.

Kate: ¿Es un globo aerostático?

Jack: Tampoco, el único globo que llegó era de un negro llamado Henry Gale. ¡Oh Kate! ¡Parece ser un Sacerdote sostenido por globos!

Kate: ¿Mr. Eko?

Jack: No, Mr. Eko era en realidad un narcotraficante nigeriano, buscando redención que fue asesinado por el humo negro mientras tenía una alucinación de su hermano muerto.

Kate: Jack ¿por qué a 82 episodios de comenzada la serie no hay explicaciones de lo que es el humo negro?

Jack: No lo sé Kate, soy médico cirujano. Probablemente porque los productores tampoco saben qué es el humo negro, aunque hay teorías basadas en un libro de ciencia ficción de que son nanorobots inteligentes que aprenden del medio y se han liberado de sus creadores.

Kate: Jack, ¿Por qué después de más de tres meses en la isla no te crece el pelo? ¿Y por qué el coreano no aprende a hablar inglés?

Locke: (sosteniendo un jabalí entre los dientes) La isla actúa de maneras misteriosas…

LA NOTICIA (haga click)

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lunes, abril 28, 2008
posted by .::[Lu/N4r]::. at 2:50 AM

Suele decirse que en la infancia las personas acuñamos algunos ídolos que honramos con total honestidad hasta que al crecer, nos damos cuenta que un hombre soltero, vestido con calzas negras y que en realidad no vuela, no tiene demasiada dignidad, así como tampoco factibilidad. Abandonamos la idea de poder llegar a ser un superhéroe resultado de la radiación de un accidente nuclear cuando comenzamos a ver las reales consecuencias de la radiación en la gente (y que yo sepa, tener más extremidades de lo normal, cáncer y esterilidad, no son justamente el tipo de características que la humanidad considera "habilidades heroicas").

Supuestamente para esta altura se empiezan a desarrollar nuestros sentimientos altruistas hacia el mundo, nuestra conciencia social y la apreciación al arte. Lo más probable entonces es que nuestros héroes sean personas mucho más asequibles, lógicas y representen alguno de estos caracteres.

Puede ser que todo esto sea cierto, pero creo que también existe la posibilidad de forjar algún(os) ídolo(s) de la infancia que se mantenga para toda la vida (y no hablo de mis padres, eso se lo dejo a los diálogos clisé del cine barato o a los casting de Gran Hermano; aunque tampoco me malinterpreten al respecto, sólo digo que no es el tipo de aseveración para este blog). Todo se remonta a mi mediana infancia; verano de algún lejano año cuando mi prima mayor me regaló un walkman. Artefacto paradigmático de los años noventa (al igual que la videograbadora y los rollers), no tener uno en tu casa era como no tener una heladera y estaban en casi todas las películas de esa década. De todos modos y a pesar de su escasa vida útil, el arcaico walkman fue la puerta de ingreso a algunos de mis ídolos infantiles.

Imagínense que a esta edad (alrededor de los 9 años) un hijo menor cuyos hermanos le llevan 7 y 9 años, a falta de cómplices cercanos de juego (además vivía en aquel entonces muy lejos de mis amigos) debe encontrar maneras diversas de pasar las horas del día sin aburrirse (como comentaba en el post anterior, soy muy fácil de aburrir, incluso de chico) y ese walkman me dio muchas horas de entretenimiento y un alto presupuesto en pilas AA.

Cuando llegué al mundo mi familia gozaba de varios años de conformación; los suficientes como para acumular grandes cantidades de boludeces guardadas tanto dentro como fuera de la casa. Entre esas cosas habían varios cajones absolutamente repletos de casettes de distinta índole (también habían muchos discos de vinilo pero nunca me interesé en el tango hasta llegada mi adolescencia media) y así pasé largo rato arruinando mis oídos con todo tipo de género musical de antaño (el casette más moderno de ese cajón era de Alejandro Lerner para que se den una idea). Hasta que la buena suerte y en beneficio de mi salud psíquica, encontré varios casettes que hicieron que dejara de escuchar la música retro de mis padres para dedicarme con exclusividad al nuevo descubrimiento: Las Obras de Les Luthiers (más tarde comenzaría con los casettes de mi hermano, a quien agradezco que me dejara robarselos y facilitara mi desarrollo de un gusto musical más decente).

Escuché esas cintas varias veces de ambos lados, generalmente a la hora de la siesta cuando no hay nada para hacer y la televisión es un fiasco, o mejor dicho, cuando es más fiasco de lo normal. No tuve oportunidad de conocer la cara de estos sujetos hasta varios años después cuando encontré un viejo afiche desplegable de mi papá con la cara de los seis, más tarde los vi en la televisión y luego en el maravilloso mundo de YouTube. Responsabilizo a este grupo de genios (que ahora son cinco) por el desarrollo de mi escueto sentido del humor (para reconocerlo, no para generarlo, claro…).

Para mí, esta es una experiencia que dejó en claro los criterios certeros para reconocer un humor en su estado más puro: aquel que no reconoce generaciones y no envejece. Sigue siendo el día de hoy que me río del mismo modo que lo hacía años atrás con estos artistas, aunque supongo que estoy más avispado para entender algunos dobles sentidos y otros vericuetos simbólicos.

Estimo que no todos comparten el mismo gusto que yo, pero como el blog es mío afortunadamente, les dejo un par de videos para que disfruten.

Gracias Walkman, gracias Les Luthiers, gracias años noventa…

[Lu/N4r]





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miércoles, abril 23, 2008
posted by .::[Lu/N4r]::. at 4:32 AM

Supongo que estarán un poco sorprendidos por mi vuelta al blog. Sí, ha pasado mucho tiempo desde que publiqué por última vez, y también hace mucho tiempo que no escribo. Pretendo por ahora no decir mucho al respecto y hacer como si nada hubiese sucedido. Quizá luego dedique un post al tema (tal vez lo merezca).

Por ahora quiero dedicarme a un tema que captó mi atención desde mis primeros hábitos de blogger.

Como habrá de esperarse para un estudiante de clase media, paso varias horas a la semana caminando la ciudad de Córdoba. ¿La razón? … simple: es mi principal medio de transporte. Por otro lado, cabe comentarles que soy un sujeto sumamente pasible al aburrimiento. En estos frecuentes casos me empeño en encontrar formas (variadas según el contexto) para entretener mi mente (probablemente esa sea la razón por la que me gusta tanto el cine: es la mejor forma de justificar mi pereza y a la vez de entretenerme). Con frecuencia esto sucede en la calle y en tales casos recurro a fantasear mientras camino, corriendo el riesgo de ser atropellado por un homicida uniformado con carnet de conducir (chofer de colectivo) o de chocar alguna persona u objeto en la vereda. En ambos casos embisto a algo o alguien, con consecuencias de variada índole, lógicamente. No sé porqué tengo esa habilidad.

Así es como me encuentro en una especie de vouyerismo civilizado, buscando miradas (femeninas) obsesivamente con la idea de, al encontrar alguna, comenzar mi delirante fabulación respecto a esa persona, su vida, sus gustos, sus hábitos y su canción favorita de los Beatles (sí, todas las personas que imagino escuchan los Beatles y también leyeron alguna vez a Cortázar). Probablemente crean que esta es una tarea sencilla con la que este psicópata amateur se entretiene; tengo que desasnarlos al respecto. Hoy en día no es tan fácil encontrar miradas en la calle. La gente ya no mira rostros, mira pantallas: relojes, celulares, i-pod’s, mp3’s, celulares, televisores, publicidades, celulares, etc.

Más allá de las vicisitudes de la tarea, se me volvió un hábito buscar miradas femeninas en la calle y sus derivados: edificios públicos, locales comerciales, Facultad (en la Facultad resulta mucho más fácil, dada la proporción favorable respecto al género), etc. Esto no representa problemas por lo general, excepto cuando uno olvida que en alguna de sus dos manos, sostiene la de otra señorita, quien deduce nuestro “mal” (por lo menos en este contexto) hábito, produciéndose la siguiente secuencia:

  • Yo: miro otra mujer (probablemente muy atractiva, aunque puede variar).
  • Ella: me aprieta la mano.
  • Yo: la miro (con evidente cara de boludo)
  • Ella: cara de ojete.
  • Yo: más cara de boludo.
  • Ambos: silencio, miradas sostenidas un par de segundos, ambos con el semblante precedente.
  • Yo: sonrío (disculpándome probablemente).
  • Ella: descenso del rostro de esfínter.
  • Yo: beso o caricia (depende fuertemente de las circunstancias).
  • Ambos: sonrisa (fin del momento tenso).

Habiéndose dado estos patrones un par de veces, comienzo a percibir cierta tendencia que me molesta por un lado y entusiasma por otro: cuando estoy de la mano con una mujer, las otras mujeres me miran con mayor frecuencia que cuando voy solo en la calle. Adelantándome a sus juicios peyorativos quiero aclarar que soy una persona bastante modesta y cualquier hombre puede realizar este experimento y reproducir mis conclusiones fácilmente. Este comportamiento femenino me llevó a postular dos hipótesis:

  1. Existe una señal del universo que está intentando demostrarme mi potencialidad como Don Juan de Marco.
  2. Existe una determinación cognitiva en la psiquis femenina que explica este comportamiento.

Claramente y en desmedro de mis fantasías libidinosas, la segunda opción es más probable.

Más allá de que recién ahora esté comentando esto, ya indagué sobre el tema hace un tiempo con una referente de confianza. En primer lugar, confirmó mi teoría (aunque débilmente desde un punto de vista metodológico debido a estar basándome a un solo testimonio: caso único) de que las mujeres se prestan a los juegos de la seducción visual con mayor probabilidad cuando los hombres están acompañados. Evidentemente y según sus explicaciones, esto sucede bajo el intento perspicaz de la hembra de “poner en jaque” al macho, especulando alguna reprimenda de su partenaire, desafiar su fidelidad en pequeños experimentos para luego generalizar la opinión de que “todos los hombres son iguales”, agregaría que la plusvalía emocional a esta seducción la hembra la encuentra al sentir momentáneamente que tiene el control de la situación. Realizar este ritual con un hombre solo, lo convertiría en inocuo, falto de sentido.

Las conclusiones de mi etnografía mundana son sencillas y obvias: todos los hombres somos iguales, pero no sólo iguales a los demás hombres sino también a las mujeres: también nos encanta histeriquear, hacerlo por el fin mismo y las más de las veces ninguno más. Quizá esto se perpetúe porque la dinámica es perfecta: sabemos que lo hacen para sentir que tienen el control y como sabemos que lo tienen, con placer nos dejamos someter a él. Desde una perspectiva psicodinámica esto es una inversión de meta; desde el sentido común: una burla callejera a la cultura machista occidental.

[Lu/N4r]

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martes, julio 31, 2007
posted by .::[Lu/N4r]::. at 2:56 AM

Lo dije mil veces y lo voy a seguir sosteniendo: uno se da cuenta de las cosas cuando cambia de rutina. Es que a veces hay sucesos de la vida cotidiana que pierden total originalidad y pasan desapercibidos por el sólo hecho de estar incorporados muy profundamente al actuar diario; es decir, el pez nunca se da cuenta que está mojado, esa es su forma de vivir y no conoce otra cosa (salvo esos mamíferos marinos que dan saltos sobre la superficie). Pero en definitiva, lejos de ser esto una lección de biología marina, intento decir que no notamos un suceso particular hasta que no damos un paso al costado de las prácticas que nos mantienen ordinariamente unidos a ellos.

Hace un par de semanas estuve de vacaciones en mi ciudad natal (Neuquén) y como es costumbre me volví a reunir con algunos amigos que hace un tiempo no veía. Desde el momento mismo del saludo de reencuentro me di cuenta que algo era totalmente distinto al modo de saludar al que estaba acostumbrado. De la misma praxia del hábito del saludo había algo que me resultaba más familiar, cómodo… como pez en el agua. Ahí todo adquiría sentido y encontré la explicación a algunas situaciones pasadas dejadas de lado. Los neuquinos (quizá los sureños en general) saludamos distinto: besamos sin distinción de género a quien nos diga “hola” sea un desconocido o un amigo de toda la vida (en este último caso suele acompañar al beso, un abrazo y un par de palmadas en la espalda del congénere), al final del día probablemente tengamos la mejilla con vestigios de baba ajena por doquier, dependiendo del grado de sociabilidad del ejemplar neuquino del que estamos hablando, pero siempre rondando la veintena de años. Según mal no recuerdo, el hábito besuquero patagónico se genera en el secundario, cuando a partir del 3º año aproximadamente, luego de cientos de veces que saludamos a los mismos compañeros, lo empezamos a hacer con un beso; y no por voluntad propia, sino porque vimos a los chicos “mas grandes” hacerlo con total naturalidad y queremos parecer más maduros, luego se arraiga en un hábito que tiene tanto de maricón como de idiosincrasia.

Acá en Córdoba, el cuento es otro. Los hombres cordobeses son tan reacios al contacto cutáneo entre varoncitos como lo son a trabajar los sábados a la tarde (otra costumbre ridícula para el hábito neuquino que requiere de un trato aparte). La moral y costumbres serranas no incluyen la posibilidad del contacto facial con una mejilla barbuda, algo similar llenaría la mente del cordobés de representaciones homosexuales inconciliables con su masculinidad. Así fue que luego de varias equivocaciones en mi modo de proceder cuando llegué a esta ciudad, aprendí rápidamente como debía comportarme. De todos modos no hay que ser tan hostil a la hora de juzgar la cultura cordobesa; la juventud mediterránea también está cambiando y se acostumbra a los extraños hábitos de sus compañeros del resto del interior del país, a los cuales acoge anualmente en masa con el ingreso universitario. Muchos muchachos cordobeses se han habituado a los modos de saludar sureños y luego de un tiempo aceptan sin reparos el beso y la palmada en la espalda comunes a mi juventud.

De todos modos, tomando precauciones me acostumbre a dar la mano a cada sujeto masculino que conozca en esta gran civilización, que mantiene un poco del conservadurismo victoriano. Podemos trazar una categorización del saludo argentino dividiéndolo en zonas geográficas. El cordobés con un beso a la mujer y un apretón de manos al varón; el neuquino con un beso para cada uno y en último término una especie hibrida de saludo muy extraña que se suscita cuando dos neuquinos se encuentran en córdoba: ambos ya acostumbrados a los hábitos del lugar en el que ahora viven tienden a dar la mano pero irremediablemente inclinan el cuerpo hacia el co-provinciano quien hace una buena interpretación de la intención subconsciente; todo termina en un apretón de mano seguido de un beso. El resto de la gente mira con el ceño fruncido, nuestro proceder nos delata, somos sapo de otro pozo.

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lunes, junio 25, 2007
posted by .::[Lu/N4r]::. at 8:44 AM
Polvo de Estrellas

La música suele acompañarme como corolario rítmico de mis rutinas diarias; ocasionalmente también en alguna de mis caminatas por las largas cuadras cordobesas. Probablemente a estos fines, una de las mejores virtudes actuales de la tecnología sean los reproductores de mp3 (y su costo cada vez más accesible) que nos permiten experimentar la música desde otro punto de vista (haciendo caso omiso a la consecuente contradicción perceptual). No es lo mismo escuchar música en la comodidad del hogar mientras uno se ocupa de otras exigencias cotidianas, que escuchar música cuando uno camina por la calle, donde en lo único que puede enfocar la atención es en las veredas angostas y desniveladas; esos estandartes públicos de resacas ajenas de la noche anterior en la ciudad, o puede concentrarse en la letra y música de las canciones mientras realiza el ritual automatizado de caminar todos los días hacia el mismo lugar (en mi caso, la Facultad).

Fue en una situación de este estilo, en la que escuché por doceava vez la frase del artista uruguayo “Vale una vida lo que un sol” y caí en la cuenta de que lo que consideraba hasta el momento, sólo una linda metáfora agradable al oído sobre la cotización de la vida humana, hoy devaluada, se trataba de una expresión cuasi-literal. Comprendí la genialidad de un cantautor que utilizando conocimientos cosmológicos, crea una frase genial aunque su comprensión se restrinja quizá a un numero no muy amplio de personas ¿a qué me refiero?

“No dejaremos huella, sólo polvo de estrellas” continúa el rezo en rima, lo cual me trasladó por medio de una reminiscencia con fuerte carga emotiva a mis años de secundaria y a un descubrimiento cuántico que me fascinó durante un largo tiempo. Para no pecar de inexactitudes me puse a indagar sobre esta romántica y maravillosa realidad que en su momento muy bien me la explicó mi profesora de biología del colegio.

Parece ser que cuando los científicos descubrieron la fusión nuclear, pudieron comprender cómo el sol proporcionaba tales magnitudes de energía al sistema solar (que entre otras cosas posibilita la vida en el planeta). En los primeros cinco minutos luego del Big Bang se comenzaron a formar átomos de helio e hidrógeno (los más simples que existen); las estrellas son entonces, grandes hornos de nucleosíntesis que generan átomos cada vez más pesados y complejos. En este sentido Drexler, en pos de salvaguardar una linda frase, incurre en el error de “vale una vida lo que un sol”, ya que existen gran variedad (alrededor de unos cien) y cantidad (muchos millones) de átomos que componen nuestros cuerpos y su frase sería correcta si de hecho estuviéramos compuestos simplemente de unos pocos átomos de hidrógeno, elemento que genera nuestra estrella (el sol). Por lo tanto, una vida vale en realidad millones de años y miles de estrellas que han sintetizada cada átomo de nuestra existencia; es decir, somos materia extraterrestre, somos polvo de estrellas. En esta misma línea no es muy difícil deducir que somos parte de las estrellas observando las estrellas y entendiendo el propio origen material de nuestro ser, una especie de dicotomía ontológica muy extraña y complicada que no me voy a detener a pensar demasiado por miedo a desaparecer en una contradicción espaciotemporal que no pueda entender (pero que puedo fantasear deliradamente gracias a los famosos argumentos de gran cantidad de comics norteamericanos que alimentaron mi infancia). Entonces vaya uno a saber de que galaxia lejana pertenece la mugre de nuestras uñas o una pestaña que cae en la mejilla: evidentemente esto me sigue fascinando.

Aquí entra una de las últimas partes de esta increíble canción que concuerda con algo que intuí siempre, pero de modo mucho menos elaborado: “un animal prodigioso en la delirante obsesión de querer perdurar”, y ciertamente es lo que somos: un patético ser cósmico que pretende perpetuarse de algún modo cuando en realidad sólo es un pequeño fragmento consciente de la materia que lo compone, pero que legará finalmente a otros propósitos materiales de este planeta o de otro. En una obsesión coleccionista y fanática deseamos resistir a la idea de sólo dejar más polvo de estrellas a disposición de las transformaciones naturales, y pretendemos existir en otros modos, pero el final es único e inevitable para todos.

Quizá luego de todo parezca que la conclusión de esta teoría es triste y pesimista, pero yo creo que hace destacar nuestro devaluado privilegio de gozar de una disposición específica de este polvo que somos, que durante un tiempo nos garantizará la vida. Deberíamos aprovechar este lapso de lucidez lo más posible hasta que la desorganización atómica de nuestros cuerpos sea inminentemente ineludible y cedamos el turno de la propiedad de las moléculas a otros seres. Algo de todo esto me parece sumamente gracioso y absurdo: que curiosos sentimientos de pertenencia patria y xenofobia cargamos, en definitiva, todos somos inmigrantes en este planeta.

[Lu/N4r]


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miércoles, junio 20, 2007
posted by .::[Lu/N4r]::. at 11:07 AM

Imagino que muchos lectores son, como yo, estudiantes universitarios. Y cada carrera tiene su propia idiosincrasia, sus avatares, cosas buenas y malas; pero TODAS, absolutamente TODAS, tienen su fantasma ¿A qué me refiero con esto? Es muy simple, siempre hay alguna situación, idea o experiencia que como futuros profesionales de "x" ámbito vamos a intentar mantener lejos. Existe una idea persecutoria en el imaginario de cada profesión, o cada ciencia según sea el caso que alimenta la búsqueda de su negatividad en la práctica cotidiana, es decir, probablemente el buen actuar de muchos profesionales se vea motivado por este fuerte miedo subyacente y no tanto por una desinteresada vocación de oficio. Como una especie de variación de la nauseabunda frase “son hijos del rigor” pero en un matiz inconsciente.

Después de mucho pensar, creo que el peor fantasma de un estudiante de Psicología y de un Psicólogo, sería el suicidio de un paciente (y más específicamente en un Psicólogo clínico). En caso de un Periodista, sería algo como esto:




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sábado, junio 16, 2007
posted by .::[Lu/N4r]::. at 2:41 AM

Fe de Erratas

Gracias a un atento lector (que firmó como anónimo, aunque le solicito que vuelva a firmar así conocemos el autor del aporte) pude comprobar que el texto que se encuentra debajo, no pertenece a el Sr. Joaquín Salvador Lavado (Quino).

De todos modos instrumentando la equivocación pude enterarme de varias cosas respecto a este tema. Me resultó mucho más difícil encontrar versiones que desmientan en Internet la autoría de Quino sobre este escrito, en comparación con aquellos que (como yo) lo copiaron sin averiguar demasiado. Finalmente halle la fuente donde el dibujante hace una exposición oficial en su sitio web, aclarando que este escrito que hace años circula en Internet, no es de su autoría, alegando que siempre ha expresado sus ideas a través del dibujo y jamás ha escrito textos sin ilustrarlos. Desde ya pido disculpa al dibujante (aunque de modo simbólico, porque es muy improbable que llegue a este sitio).

Leyendo el comunicado de Quino, entiendo que no debe ser agradable que confundan la autoría de una producción y menos cuando él declara que no le agrada en absoluto. De todos modos creo que el escrito tiene lo suyo y hasta encontré rumores que lo vinculan con Jerry Seinfeld pero aún cabe la posibilidad que se trate de otra difamación irresponsable de Internet (además no soy lo suficientemente adepto a la serie como para poder comprobarlo).

Disculpen mi negligente reproducción de información y agradezco a quien me hizo entrar en conciencia del yerro. De paso, exhorto a quienes aún no han hecho esta aclaración en sus sitios, porque no lo saben o porque no les importa (muchos casos) a que lo hagan. Imagino que no debe ser demasiado agradable enterarse del mal uso de la identidad que con mucho esfuerzo uno va forjando.




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"La vida según -alguien que no es Quino-..."

Pienso que la forma en que la vida fluye está mal. Debería ser al revés: Uno debería morir primero, para salir de eso de una vez.

Luego, vivir en un asilo de ancianos hasta que te saquen cuando ya no eres tan viejo para estar ahí.

Entonces empiezas a trabajar, trabajar por cuarenta años hasta que eres lo suficientemente joven para disfrutar de tu jubilación.

Luego fiestas, parrandas, drogas, alcohol. Diversión, amantes, novias, todo hasta que estás listo para entrar a la secundaria...
Después pasas a la primaria, y eres un niño que se la pasa jugando sin responsabilidades de ningún tipo...

Luego pasas a ser un bebé, y vas de nuevo al vientre materno, y ahí pasas los mejores y últimos 9 meses de tu vida flotando en un líquido tibio, hasta que tu vida se apaga en un hermoso orgasmo...

¡¡¡ESO SI ES VIDA!!!

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posted by .::[Lu/N4r]::. at 2:34 AM

A veces pienso que las emociones son meros cambios de carga energética de un estado a otro. Una especie de polaridad redefiniendo su supremacía constantemente y me pregunto sobre si este sentimiento de polaridad ante hechos muy particulares que suelo suscitar en ocasiones se trata de una sensación general o simplemente un qualia de mi idiosincrasia mental. Si no es una cosa es exactamente lo opuesto sí y solo sí. Yendo al pragmatismo: suelo enfrentar los días con una cuota general de seguridad y actitud de confianza; obviamente no en todo sentido de la vida, siempre hay algo a que temerle pero ahora no me dedico a eso, simplemente a la postura general; sin embargo hay momentos de arrebato de tal seguridad y la sensación es totalmente antagónica, no hay seguridad ni fortaleza sino vulnerabilidad.

Estas cosas no pasan azarosamente y creo que están determinadas aunque uno no conozca las causas. Soy determinista y lo repito por enésima vez (no en sentido teleológico, sino causal). Podría citar un modo paradigmático en que se define este esquema: cuando acontece aquello que uno estaba esperando que no suceda aunque tenía la sospecha de que iba en camino. Es impresionante como en el transcurso en que las cosas se anticipan uno va generando sus defensas para negar la realidad y lo hace tan eficazmente que cuando se enfrenta a la situación en sí, la fuerza con la que esas barreras caen devastan todo lo que en el camino existía. Es como una macro-desorganización del esquema planteado y como las ratas en las catástrofes naturales uno no sabe que rumbo tomar y todos son peligrosos y potencialmente equivocados.

Y así es como inevitablemente uno se desencanta con su seguridad, seguridad ingenua y de cartón que es de hecho un poco naïf porque las cosas son totalmente contingentes y no hay nada que intrínsecamente en ellas me digan que la brújula no pueda apuntar equivocadamente. Miedo, desilusión y crueldad de la realidad que como siempre digo, no es, sino que está (aunque el origen de la frase la tomo prestada).

Particularmente hoy estoy escribiendo sin mucha ayuda de la censura, excepto la ortográfica (que comprobaré al finalizar todo para no entorpecer la naturalidad del relato), lo cual hace gozar a esta producción de la honestidad inevitable de cuando uno escribe sin pensar demasiado porque la situación lo exige.

Y acompañando esta polaridad anímica, arrastramos una polaridad en las disposiciones conductuales; cuando uno tiene la mente llena de ideas y confusión es difícil incorporar datos sin sesgarlos y deformarlos con una percepción acaparada por las preocupaciones propias. En este caso lo mejor que uno puede hacer es escribir, y materializar (con una increíble perdida de material en el intento, como no puede ser de otra manera) lo que intenta explicar la mente sin ayuda y muy ineficazmente. Por eso nuevamente la polarización, o se lee o se escribe, dependiendo del nivel de desorganización espiritual (no creo que sea la palabra adecuada) que uno tenga.

Luego de las emociones ambivalentes uno entra en la cuenta de algo: nota un cambio en su forma de ver. El paradigma cambia, como cambia todo el tiempo, y lamentablemente el caos es la única forma de generar una nueva organización.

Tiempo después del “paradigcidio” uno puede hacer una mirada retrospectiva a la escena del crimen y descubrir los indicios desencadenantes del suceso, las verdades subjetivas que provocaron la angustia necesaria para causar la extinción de un viejo esquema: La vulnerabilidad, la impotencia de controlar la situación, incertidumbre de no saber qué hacer al respecto, humillación de perder omnipotencia, la vergüenza de pedir ayuda, el orgullo porfiado de creer que siempre hay una respuesta, el derecho a tener miedo y el intento fallido de poner las cosas en orden.

[Lu/N4r]

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martes, junio 12, 2007
posted by .::[Lu/N4r]::. at 4:11 AM
No puedo asegurarle que les encante, ni mucho menos, pero lamentablemente soy el dueño de este blog y el criterio para elegir sus contenidos son absolutamente míos; me encantaría poder dejar la elección del contenido en mano de sus visitantes (lo cual me garantizaría un éxito rotundo) pero todavía no se cómo se hace. Voy a buscar tutoriales en Internet, jeje. Disfruten:


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domingo, junio 10, 2007
posted by .::[Lu/N4r]::. at 7:41 PM


Le hemos lavado la cara a El Vértice y lo pintamos de nuevo. Soy conciente que tenía abandonado este espacio hace rato y que si no le pegaba una mirada iba a empezar a juntar telarañas, pero así y todo llegó a las 4000 visitas… sé que no es una barbaridad pero teniendo en cuenta la poca regularidad de mis actualizaciones, no merece ese número.

Quizá alguien se pregunte por qué ha pasado tanto tiempo desde mi ultima sublimación decente y quizá yo tenga muchas formas de responder pero ninguna demasiado justa a la realidad o a “eso que acordamos en llamar realidad” pero que no sabemos con certeza qué es; simplemente sucede sin permiso nuestro, pero con nuestra influencia. En algún momento pensé que mis momentos de improductividad se debían a horarios apretados y responsabilidades que rebalsan el escritorio; otras, pensé que era todo lo contrario, que no escribía porque estaba muy ocioso y despreocupado y esa inercia de inactividad me estorbaba este hábito que tengo. De cualquier modo me doy cuenta que estas cosas pasan con total independencia y no puedo culpar ni a una ni a otra situación: Ergo, no tengo la menor idea.

Sin duda, pegándole una ojeada somera a algunos de mis posts, me doy cuenta que todos sacan alguna conclusión, más o menos “literaria”, absurda, graciosa, complicada, etc. Pero una conclusión al fin. Es decir, siempre que hay un insight hay un post, es eso lo que no me puedo callar, no puedo dejar que una conclusión subjetivamente valiosa para mí, quede almacenada en algún grupo de neuronas con la posibilidad de desgastarse con el tiempo y olvidar esa ley que explica un poquito de las irregularidades de la vida cotidiana. Así, cuando me doy cuenta de algo, lo comparto, seguramente sea esa la razón por la que dije que no escribo cuando estoy con “achanchamiento mental”, fue un insight, aunque fue malo y hoy lo estoy revirtiendo, pero en su momento sirvió; fue un paradigma que explicó mi comportamiento durante un tiempo hasta que se dio la revolución paradigmática de la que habla Kuhn, pero esta vez, aplicada a la vida particular de un individuo: yo.

Entonces siguiendo una línea de razonamiento lógico, no existe relación entre laboriosidad/ociosidad y productividad narrativa. Pero quizá pueda haber de ésta última con los insights. Por lo tanto, si no escribo desde hace tanto tiempo es porque no he tenido la cantidad o la calidad suficiente de insights que hacen falta. Conclusión: no le presten atención a nada de lo que acabo de concluir porque como dije en los párrafos precedentes, no tengo ninguna explicación que haga justicia a lo que pueda estar pasando. Sólo tengo una compulsión a expresar mis leyes cotidianas, que probablemente sea otro tumulto de sandeces, pero que por lo menos me dan la posibilidad de depositar virtualmente inquietudes o explicaciones atadas con alambre que tengo diariamente y con suerte, a veces tiene buena recepción.

Frente a todo este panorama de situaciones es que le cambio la fachada al blog; con la conciencia de su valiosa poca seriedad, con el incentivo de las visitas injustificadas que no merecí y como demostración de que soy parte del mundo de absurdidades de Internet, análogo al modo en que un píxel es parte de un wallpaper.

• [Lu/N4r] •

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domingo, abril 22, 2007
posted by .::[Lu/N4r]::. at 2:23 AM

¿Y si Matt tiene razón y todos estamos en la energía circundante de alguno de los átomos de dopamina del cerebro de homero? Empecinados en buscar una solución al problema de nuestra ontología, dejamos de pensar en que quizá lo más grande es lo más pequeño y viceversa. Atascados en dimensiones, no vemos más allá de nuestros paradigmas estáticos; todo aquello que lo contradiga, se convierte en ominoso: Matt Groening, un genio que sabe retratarnos para que nos riamos de nuestro propio patetismo. Disfrútenlo:


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domingo, abril 15, 2007
posted by .::[Lu/N4r]::. at 5:20 PM
  • Vamos a tomar un helado a la plaza.
  • No tengo plata, acompañame al cajero que queda de paso, es domingo, no debe haber mucha gente.
  • ¡Mierda! estamos en época de cobro, mira toda la gente que hay.
  • Bueno, yo quiero tomar helado igual, hace calor y estamos al pedo, haceme el aguante.
  • Bueno, hagamos la FILA.

Inevitablemente uno se enfrenta a ellas a diario y las maldice, las maldice mucho, sentís que perdés el tiempo para hacer un trámite que tarda mucho menos que lo precedentemente invertido en esperar. En el banco, en la Facultad, en la Terminal, en la parada del bondi, en la fotocopiadora, en el supermercado, en el boliche, hasta en las pizzerías en temporada alta (o no necesariamente). Nos empecinamos en ocupar el 100% de la atención en odiar el instante en que está haciendo fila, ignorando que tanto delante como atrás nuestro se encuentran dos vidas que probablemente sólo tengan en común con nosotros el motivo por el cuál estar ahí, o quizá ni siquiera eso. En este estado de cosas uno puede optar por dos caminos: mirarse los cordones sucios y pensar que debe lavar las zapatillas, mientras hace introspección sobre todas las tareas del día y se acuerda que esta mañana no saludó al portero; o bien aprovechar las filas como un espacio peculiar (bastante) de socialización.

Lo primero que uno hace cuando quiere socializar con un extraño, es buscar un punto de coincidencia para romper el hielo y comenzar una potencial charla. ¿Alguna vez subieron a un taxi sin que el conductor hiciera algún comentario sobre el estado del tiempo? él ignora completamente sobre nuestros parecidos pero tiene por certeza que por lo menos compartimos el mismo cielo. Las filas son un espacio fortuito y sin compromisos para explorar vidas ajenas totalmente desconocidas, partiendo por la coincidencia de compartir el espacio, el tiempo y quizá el motivo de estar ahí. Entonces uno se atreve a soltar muy al pasar un “como está tardando ¿no?” y puede tener la suerte de que la viejita de adelante esté de acuerdo y de rienda suelta a una charla que termina en el momento que la atienden, pero por lo menos uno se entera que los precios en el super de General Paz son más bajos que en disco.

Y ahí esta uno quejándose de cómo son las cosas, sin percatarse que es la mejor manera disponible de que sean. Me estoy dando cuenta que le quitamos valor a una costumbre tan noble como la de hacer fila. Porque algo que las filas no son, es ser injustas. Uno va llegando y le toca el lugar que le toca, si quería terminar antes, tendría que haber venido antes, es una simpleza bastante desatendida. Así y todo son una forma de respeto espontánea, incorporada, democrática y con sus reglas y excepciones adecuadas: los discapacitados y embarazadas tienen prioridad, y nadie se atrevería a cuestionar ese inciso particular del “código tácito de filas”. Después de todo, tienen un fructífero potencial: mientras esperamos nuestro turno nos damos cuenta que estadísticamente la gente tarda más en el cajero cuando va en pareja, nos ponemos al día con los chismes de la facultad en la fotocopiadora, mientras esperas para inscribirte a la comisión de trabajos prácticos tu compañera Lucía te da la idea hacer un post que hable sobre las filas y nos da la oportunidad despreocupada de una charla absurda con un desconocido que no nos vamos a cruzar nunca más en la vida.

Al fin y al cabo señores, me parece que estamos mirando el vaso medio vacío ¿no?. Los dejo pensando, yo me voy a tomar mi helado, ya saqué la plata del cajero.

[Lu/N4r]

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viernes, abril 06, 2007
posted by .::[Lu/N4r]::. at 11:07 PM
Los reclamos chicos también se escuchan y quizá de modo más curioso: de boca en boca, de blog en blog, de nick en nick. La gente se solidarizó con la petición de la vuelta de los patos a ciudad universitaria, ese pequeño derecho que todos teníamos y que nos arrebataron sin aviso previo de un día para otro. Protagonistas indiscutibles del paisaje y cita obligada de miles de estudiantes que a diario cruzan a pie el parque universitario y les exigen suerte en los exámenes a cambio de unas galletitas rancias que quedaron en el fondo del morral que usan todos los días; esos patos que saben tan poco de la vida silvestre, que no se espantan con el bullicio humano, que no tienen preocupaciones alimenticias y apenas instinto de supervivencia, que conocen más el smog y el ruido de un carburador, que del ladrido peligroso de algún perro hambriento de campo.

Así los estudiantes notamos que el camino habitual carecía de algo, y luego de la publicación de “los patos son del pueblo” se explicitó la notificación de la ausencia de los patos, ahí se los empezó a recordar, extrañar y destacar sus particularidades (según alguien uno se parecía a De la Sota, complicada comparación si las hay). Fue curiosa para mí la trascendencia del comentario, ya todo el mundo se estaba dando cuenta de la ausencia y así como la expectativa creció fue tan ruidosa la noticia de una posible vuelta. Recibí la noticia de varias fuentes e incluso de los comentarios que están a la derecha de la página, así que agarre la cámara y fui a documentar los hechos.

Para ser congruente con mi post anterior al respecto, al arribar a la laguna, habían algunos que ya estaban disfrutando de “su derecho a tener observadores despreocupados” lástima que mi presencia no les pareció tan desprejuiciada. Espero que disfruten estas fotos (clic en ellas para verlas ampliadas) y que vean aquellos más ajenos a la situación, lo que los patos tienen de especial en el espíritu univesitario. Unos plumíferos flotando entre lo absurdo, lo cómico y lo estético, pero un derecho en definitiva.



[Lu/N4r]

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